El presente Seminario Inversión, fracaso y sentido / En algunos modos de la puesta en escena, se propone como texto para ser leído dentro del marco de una clase. A través de lecturas y apropiaciones de diversos campos conceptuales, traza sus coordenadas y combinatorias, desde la experiencia de la configuración teatral.
La primera clase trabaja algunas consideraciones sobre cómo se despliega la temporalidad y la producción de sentido en la puesta en escena.
La segunda clase habla sobre la relación yo-personaje. Interrogando dicha relación, alrededor de los artificios, lazos y efectos, que construye la puesta en escena, frente a ese viajero escurridizo que es el personaje.
En la tercera clase el tema es el fracaso, como experiencia constitutiva del teatro rosarino. Intentando reflexionar sobre el lugar desde donde se lo produce, y sobre las políticas y vocaciones fundantes que le dieron origen, aún impresas en los borrosos caminos de su herencia.

Indice

Clase 1:
Soldaditos en el jardín

Apertura
1-Juego
2-Ficción
•Un mundo disperso.
•Un mundo ordenado.
•Un mundo propio.
3-Sentido
• Cuando surge otra cosa.
• Cuando surge una fuga.
• Cuando surge un contexto.
• Cuando surge un silencio.
4-Tiempo
• El tiempo que aún nos falta.
• El tiempo que aún sucede.
• El tiempo que aún presenta.
5-Escena
• Como una lectura invertida.
• Como una lectura sensual.
• Como una lectura diferente
• Como una lectura posible.
Cierre

Clase 2:
Personaje y lazo

Apertura
1-Relación
• Un sueño del otro.
• Una imagen del deseo.
• Una colocación heroica.
• Un lugar vaciado.
• Un vínculo amoroso.
2-Reemplazamiento
• Cuando se emplaza.
• Cuando funciona.
• Cuando desoculta.
• Cuando no cesa.
3-Organización
• Hay una anarquía que se organiza.
• Hay un anhelo que se organiza.
• Hay un cuerpo que se organiza.
4-Artificio
• En un semblante que lo lleva.
• En un efecto que se desliza.
5-Destierro
6-Ejemplos
• Ejemplo 1.
• Ejemplo 2.
Cierre

Clase 3:
El fracaso

Apertura
1-Coordenadas
2-Melancolía
3-Lugar
4-Otro
5-Heredero
6-Herida
Cierre

Referencias Bibliográficas

Clase 1
Apertura

Buenas noches.
Abordando algunas consideraciones sobre cómo se despliega la temporalidad y la producción de sentido en la puesta en escena, intentaremos incursionar brevemente en algunos aspectos básicos de la configuración escénica.
Si bien la idea en esta clase, en estos apuntes que les voy a leer, es rozar estos temas desde otros campos, intentaremos, aún en ese leve contacto, poder esbozar rasgos y visiones de la mano y la letra de algunos autores, por cierto de territorios tan disímiles como pueden serlo un escritor, un filosofo o un psicoanalista. Quizás como una forma de tentar, con frágiles traducciones desde lo teatral, que aparezcan interrogadas nuestras propias experiencias, coincidencias y diferencias. Para que en definitiva titilen esas señales que todos abrazamos cuando pensamos en ese momento de enorme soledad, en esa realidad devastada, en la que inventamos un personaje o armamos un escena.
No suelo pensar que haya una causa o una explicación precisa que aluda al origen de entrar al escenario, prefiero imaginar que algo que vimos allí nos encandiló, y nos perdimos. Entramos de alguna manera mítica al teatro. Y también salimos eclipsados en las mismas coordenadas, pareciera ser que un vacío lo anticipa y otro vacío lo sucede. El escenario y el afuera se referencian y se contaminan, se desmienten y se afirman, en una gravedad específica, donde se admiten cómplices y se sostienen mutuamente.
Sabemos que el teatro se repite cada noche de función, es una repetición de su propio nacimiento que conlleva su propio fin. Desde esa finitud y esa evanescencia, como su principal recurso, expone su posibilidad espectral, dándole forma a su “invención”: la disonancia y la concordancia entre el cuerpo y el sentido.
Esta noche les propongo que por un rato pensemos al teatro de este modo: resulta que hay, en este mundo ajeno, un actor y un director que en un territorio “enemigo”, imaginan, organizan, construyen y capturan un momento de ese mundo en una puesta en escena. La que a través del cuerpo del actor en un tiempo y un espacio, ficcionalizará y producirá un acontecimiento, que dará un contexto, simultaneo y continuo al sentido, el que restituirá en lo sensual, una redispersión y una diferencia de mirar, de vivir y soportar, este mundo disperso.
En el contexto de la puesta en escena teatral se detectan algunos puntos, entre otros, que quiero destacar, y sobre los que insistiré toda la noche: temporalidad, resonancia, efecto y sentido. En definitiva los estoy invitando a dar un paseo a través de lecturas y apropiaciones, de manera de entrar en algunos problemas y en ciertas conjeturas.


Clase 2
Apertura

Buenas noches, voy a dar comienzo a la lectura de la segunda clase.
Suele despertarme curiosidad ver a los actores en el camarín, en esa zona promiscua, polémica, incontinente, del edificio teatral. Verlos cómo en el abordaje y preparación de la obra, comienzan a ser arrollados (y narrados) precipitadamente por un torrente de equívocos, fallidos y rodeos, entre lo que se filtra de la vida y la obra. Otro momento que me ha resultado inquietante, son esos segundos antes de entrar al escenario, mirar cómo se transforman, cómo cambian sus cuerpos, ver su coraje, su intemperie.
Y teniendo en cuenta que estoy hablándole a actrices y actores esta noche: “Cada uno de nosotros es una recopilación teatral, lo que convierte al teatro en una familia sustituta”. Les propongo hoy entonces movido por este tipo de curiosidades, las de la convivencia cómplice del camarín, que veamos en esa familia sustituta que es para nosotros el teatro, la relación que tenemos con uno de sus integrantes más inmateriales: el Personaje. Porque bueno, precisamente, el trabajo de ustedes es materializarlo. Si bien la relación yo-personaje, es una relación artificial, ya que en cierto modo al personaje se lo considera una abstracción, sería oportuno empezar por admitir que como en toda relación resulta difícil saber quién sostiene a quién en la escena (al menos, lenguaje-cuerpo-inconciente mediante). Entonces, no le otorguemos siempre, así nomás (didácticamente), toda la sujeción al actor. El personaje es una producción y no una sustancia, creada en un límite de varios elementos intervinientes. Desarticulemos lo “unívoco” y juguemos un rato a interrogar la relación a partir de lo que el personaje teatral, imaginariamente “le dice” al actor en ese cruce entre el escenario y el afuera, entre esos dos infinitos que se nutren y se parodian. Recordemos, como decía Borges, que todos de algún modo a través del tiempo nos iremos convirtiendo en personaje. Con los años, después de muertos, si somos recordados o imaginados por otros, será porque seremos memoria, y con el tiempo si somos memoria seremos fábula, y quienes perduren en la fábula, entraran en cierta mitología.
Nada nuevo entonces les puedo decir, sólo insistiré en el rebasamiento y lo recombinante, esos movimientos actuales por donde hoy se captura y se apropia. Con la expectativa de compartir con ustedes algunas bifurcaciones, inferencias e interrogantes.


Clase 3
Apertura

Buenas tardes, voy a dar lectura a la tercer y última clase escrita para este Seminario. Dado el giro que nos propone el tema de hoy, he preferido hacerla más corta así nos queda un margen mayor de tiempo para el debate y los aportes posteriores, donde seguramente retomaremos contenidos de los dos debates anteriores.
Sintiéndome interrogado sobre este tema, tan esquivo como insoslayable, intentaré desarrollarlo a través de algunos autores, tratando de llegar a imaginar en esos textos, mis motivos personales, aunque limitados, no dejan de ser sin embargo lo más genuino sobre lo que pueda, en algún momento, hablar.
El fracaso de algún modo, ha constituido al teatro de esta ciudad de una manera ineluctable. El teatro en Rosario no es una actividad ni inserta en el mercado y menos aun un espacio de desarrollo de una profesión, que en lo general, salvo irreproducibles excepciones es imposible vivir de ella. Esa falta ha eclipsado a todas las demás faltas; hizo que se nos aparezca como el paraíso perdido del que somos excluidos. Querer hacer teatro aquí, es de alguna manera, orillar sus diversos grados, matices y bifurcaciones, su lugar, su oportunidad, su imposibilidad.
Será clave la elaboración o la metabolización de este fracaso. Porque entre el resentimiento, la melancolía, el olvido, la miseria, la obstinación, la resistencia, el deseo o la alegría, se cuela y hace trampas el sentido de hacerlo. Si bien sabemos que lo forzamos, ese sentido se nos puede aparecer convertido en otra cosa que hemos negado, o hemos transformado en “militancia”, aunque no estén claras sus políticas y banderas. O quizás tan sólo embestido en un berretín, gusto, divertimento, complicidad, y hasta como acto de compromiso con el devenir de lo que nos circunda o con nosotros mismos. Sin embargo esos sentidos parecieran estar siempre rodeados de espejos deformantes y de una sobredosis de justificaciones, junto al riesgo de la nada y del nadie.
A este tipo de “fracaso” no sería descabellado pensarlo como un lugar, al que no sólo, guste o no, hay que enfrentar, maniobrar y destilar, sino que además, develando entre espectros y apariencias, poder hacer con él una fuente de energía, una nueva oportunidad y captura de una visión. Irónicamente en un arte que ahonda el sentido trágico de la vida. Y en un tiempo que se hace libre y productivo, “robado”, paradójicamente al tiempo “libre”.
Ya que en definitiva vamos por un rato a charlar o reflexionar sobre el fracaso y el lugar desde donde hacemos nuestras obras, para no ser tan injusto con el teatro, al que sostenemos y nos sostiene, sobre todo entre nosotros, actores, actrices, directores, imaginémoslo también como la otra posibilidad que origina. Porque si sentimos el fracaso, en la reversibilidad de su intemperie, también encontramos allí a lo más humano, del héroe errante y deseante que somos.

domingo, 15 de noviembre de 2009

En escena, un libro. Por Lisy Smiles / La Capital.

Un libro para dialogar. De por sí la idea parece un desafío, y es el que se propuso Rody Bertol, director, docente teatral y psicólogo, al publicar Inversión, fracaso y sentido. En ese desafío, el libro, hay paradojas, similitudes, contradicciones, sentidos y heridas. Hay teatro, más bien la experiencia del teatro, y hay relecturas planteadas desde un escenario.

El libro de Bertol está pensado como un seminario. Un docente, él, se dirige a un lector/auditorio (¿al público?) para explicar la construcción de sentido en esa tensión permanente que propone el juego teatral. Es un juego que el autor dividió en tres partes: inversión, fracaso y sentido.
Bertol lo dice así ante sus supuestos alumnos: "Les propongo que por un rato pensemos al teatro de este modo: resulta que hay, en este mundo ajeno, un actor y un director que en un territorio «enemigo» imaginan, organizan, construyen y capturan un momento de ese mundo en una puesta en escena. La que a través del cuerpo del actor en un tiempo y un espacio ficcionalizará y producirá un acontecimiento, que dará un contexto, simultáneo y continuo al sentido, el que restituirá en lo sensual, una redispersión y una diferencia de mirar, de vivir y soportar este mundo disperso".

El libro se presenta como un diálogo, y esa conversación tiene diversos interlocutores. Los supuestos alumnos, los lectores, los colegas, a quienes el autor invita a sumarse, y múltiples autores provenientes de distintas disciplinas. Están Abelardo Castillo, Anton Chejov, Samuel Beckett pero también Roland Barthes, Jacques Derrida, Sigmund Freud y Lacan, entre otros. Ellos son citados en el libro y en cierta medida conforman personajes en el juego que Bertol plantea.

Pero además las clases imaginarias de Bertol están cargadas de experiencias. El autor no habla desde la mera investigación teatral, lo hace desde su propia práctica. Aquella que comenzó cuando se anotó en su primer clase de teatro y también la del "trabajador" teatral que pasó por el riesgo de elegir una disciplina artística que en Rosario no es justamente un reaseguro del "éxito". De allí su capítulo dedicado al fracaso, "una desgracia y una nueva oportunidad, una herida, y al mismo tiempo esa herida en lo imaginario es grieta, es motor desde el resorte trágico".Y en ese motor está incluido, seguramente, el deseo.


(Nota del diario La Capital, Rosario 15 de Noviembre de 2009. http://www.lacapital.com.ar/ed_senales/2009/11/edicion_56/contenidos/noticia_5101.html )

4 comentarios:

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